La venta de música grabada sube un 4% en España en el primer semestre de 2016

La venta de música grabada sube un 4% en España en el primer semestre de 2016

Durante el pasado ejercicio, los soportes digitales de música grabada superaron ya a las ventas en formato físico, ajustándose a las preferencias de consumo mundial. Entre 1 de enero y el 30 de junio del año pasado, el 54% del consumo fue a través de formatos digitales, frente al 46% de los soportes tradicionales. La franja digital crece un 22,5 puntos porcentuales mientras que la fisica se contrae un 17,6%. Como conclusión evidente, las ventas digitales representan casi las dos terceras partes del total del total.

Esta tendencia también se observa a nivel global, donde las ventas de música registraron en el 2015 beneficios de 15.000 millones de dólares, lo que suponen un repunte del 3,2%, después de casi dos décadas de declive casi ininterrumpido.

Pero aún dentro de la propia música digital, existen grandes diferencias. De los 46,7 millones que el sector discográfico facturó en música digital, 40,1 corresponden al streaming y solo 5,5 a las descargas de canciones o álbumes. Por otro lado, los modelos de suscripción a plataformas de streaming como Spotify, Deezer, Google Play o Apple Music, continúan creciendo de forma constante, mientras que los ingresos por streaming gratuito se mantienen.

Cabe señalar que este incremento incesante del uso del streaming gratuito no se está traduciendo en un correlativo incremento de los ingresos para músicos, compositores y productores. Esto abre incertidumbres para el futuro inmediato, puesto que las preferencias de los usuarios de decantan hacia las plataformas de suscripción, los ingresos que generan los servicios gratuitos, principalmente basados en publicidad, son escasos y no se ajustan al consumo que se hace de ellos. Se comienza a hablar de la “brecha de valor” que ha surgido por la asimetría en cuanto a la claridad de la legislación sobre propiedad intelectual y comercio electrónico.

Deben por tanto, despejarse estas incertidumbres que amenazan la supervivencia de la siguiente generación de creadores, la viabilidad y diversidad de su trabajo y el crecimiento de los servicios digitales de suscripción.