¿Existe una burbuja en el sector de los festivales?

¿Existe una burbuja en el sector de los festivales?

Solo en España los diez festivales más grandes generan, según estiman sus organizadores 400,5 millones de euros. Sin embargo, la proliferación de festivales en cada rincón del país inquieta a algunos promotores que plantean la existencia de una burbuja en este sector.

Tras el desplome de la industria discográfica en 2001, ésta ha vuelto a remontar gracias a formatos digitales. El modelo de consumo ha cambiado y los festivales se ha convertido en una plataforma para muchos músicos. Los hay para todos los gustos, desde el indie a la electrónica, diurnos y nocturnos; internacionales o locales… Sin embargo, en los últimos años han desaparecido o se han cancelado varios festivales, bien por mala gestión, por desencuentros con las administraciones o debido a la  disminución del número de asistentes a los mismos.

La creciente incertidumbre en cuanto al desarrollo de los festivales ha dejado nerviosos a promotores, músicos y asistentes. ¿Esta disminución en el número de asistentes es solo una irregularidad o una tendencia? ¿Qué factores podrían causar una caída significativa en el mercado de festivales?

Una razón plausible es la excesiva comercialización. La principal vía de ingresos de los festivales son los patrocinios de las marcas, las entradas, barras y, si las hay, las ayudas institucionales.

En todos los festivales la presencia de marcas es habitual. En cierto modo, esta creciente presencia corporativa indica cómo han prosperado los festivales de música. Las empresas dirigen su interés hacia los festivales más populares porque son excelentes sitios para realizar lo que se denomina “activación de marca”, una forma de involucrar a potenciales consumidores a través de la asociación de su marca con el espíritu que define el festival además de acercarse al nicho de mercado que más interesa a la marca.

La uniformidad de los carteles en muchos festivales es otro punto de preocupación. Efectivamente, con solo un par de promotores organizando los festivales más grandes, los mismos artistas parecen estar actuando en los mismos sitios. La uniformidad genera monotonía.

La combinación de estos factores podría estar causando lo que se ha denominado como “fatiga del festival”.

La diferenciación será un factor clave en la supervivencia de los festivales. Equilibrar el cartel potenciando actos con artistas regionales, limitar la presencia de los patrocinios y limitar la asistencia surgen como oportunidades para desarrollar experiencias más auténticas y dinámicas. Alejarse del modelo corporativo y comercializado, ofreciendo una experiencia de música ecléctica de origen local y con un espíritu modesto es un modelo que está funcionando en festivales a lo largo del mundo (Newport Festival por ejemplo), puesto que han forjado su propio nicho de mercado. En cierto modo, es volver a cómo eran los festivales en sus primeras ediciones, antes de que los patrocinadores aparecieran y la uniformidad se extendiese.